Puertas que se abren y se cierran
Albergando murmullos y suspiros
Esta vez no corro, por el contrario
Mi impaciencia se transformó en quietud
Y hoy apoya sus asentaderas en esta silla.
Los muros y demás edificios
Cobran peaje al sol, que se las ingenia
Para colarse por esta ventana
y cobijar un poco mi alma
La mudez de sus rostros
No necesitan carteles
De enfemeras alzando su dedo
Sus esperanzas, algunas… las mas…
Diluídas en el balde de lavandina
De esa mujer que esta limpiando
Otras… las menos…
Aferradas con uñas y dientes
En sus propias mentes…
Solo buscan convencerse,
De lo que tal vez no ocurra,
De eso que quizás pase,
Del milagro que pueda producirse…
4 de septiembre de 2009
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